viernes, 8 de mayo de 2009

El president Montilla y el lehendakari López

La Comisión de Educación del Parlamento de Cataluña ha aprobado el proyecto de la Ley de Educación de Cataluña (LEC). El texto incluye, a petición de ERC, un título específico para blindar la inmersión lingüística y bloquear la aplicación de la tercera hora en castellano. El título II, que regula el régimen lingüístico de la enseñanza en Cataluña, impone el catalán como lengua vehicular en la educación, con la excepción de las clases de lengua y literatura castellana y de lengua extranjera. El texto sólo permite que los padres que lo deseen escolaricen a sus hijos en castellano el primer curso de la segunda etapa de educación infantil (a los tres años) y el primer curso de educación básica (a los seis años aproximadamente) en el caso de que el alumno se incorpore ese año al centro.

Esta Ley conculca el artículo 3 de la Constitución Española, que garantiza a todos los españoles el deber de conocer y el derecho a usar el castellano. ¿Se atreverá el president Montilla, andaluz de cuna y socialista obrero español, a ratificar este esperpento? Si lo hace, será el mayor ejemplo de deslealdad constitucional de un político español, en un tiempo nuevo que ha permitido la jubilación de Ibarretxe.

Este nuevo tiempo llegó ayer a la Casa de Juntas de Guernica, donde Patxi López inició su mandato con el compromiso de «lealtad a la Corona, al Estatuto de autonomía y a las demás leyes vigentes». Su toma de posesión como lehendakari tuvo una enorme carga simbólica, pues al prometer primero su lealtad a la Corona, al estatuto y al resto del ordenamiento jurídico del Estado, Patxi López dejaba claro que la legitimidad del cargo proviene de la Constitución y que la soberanía vasca reside en el pueblo español.

El magnífico ejemplo del lehendakari López debería avergonzar al president Montilla y sobre todo enseñarle que los titulares de los derechos son los ciudadanos y no los territorios.


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